Se parecen, se relacionan, pero no son lo mismo, una devuelve y la otra intenta que nada termine realmente su recorrido.
Hace algunos años comenzamos a hablar en deLogística de algo bastante ingrato: las devoluciones.
Porque vender es bonito facturar también y despachar incluso puede ser entretenido.
El problema comienza cuando ese mismo camión que salió cargado donde nuestro cliente vuelve con parte de los productos arriba. Ahí la sonrisa cambia.
En una de nuestras antiguas editoriales la llamamos justamente “Lo más ingrato de la venta, la devolución”, porque detrás de una devolución puede haber un producto incorrecto, dañado o simplemente algo que llegó cuando el cliente ya no lo necesitaba.
A eso históricamente lo hemos llamado logística inversa o reversa.
Pero con el tiempo apareció con mucha fuerza otro concepto: economía circular y, desde nuestra mirada operacional, logística circular.
Entonces surge una pregunta bastante simple: ¿logística inversa y logística circular son lo mismo?
Nuestra respuesta desde hace años ha sido bastante clara: NO.
La logística inversa hace volver.
Volvamos a nuestra querida Carta de Navegación Logística.
Tenemos proveedores, abastecimiento, producción, centros de distribución, transporte, canales y finalmente clientes. El producto normalmente viaja hacia adelante. Pero algunas veces vuelve.
¿Por qué? Puede volver porque despachamos mal, porque llegó dañado, porque estaba vencido, porque enviamos una cantidad equivocada, porque el cliente ya no lo necesitaba o simplemente porque comercialmente acordamos recibirlo.
En deLogística hemos clasificado históricamente estas devoluciones en tres grandes grupos: operacionales, técnicas y comerciales.
También las hemos diferenciado entre devolución inmediata, devolución posterior y lo que denominamos retrocompra.
Todo eso es logística inversa. Hay un flujo que iba hacia el cliente y que, por alguna razón, debe regresar a algún punto de la cadena.
Hasta ahí pareciera relativamente sencillo. Pero aquí viene la diferencia.
La logística circular intenta que ese retorno tenga sentido.
Supongamos que recibimos nuevamente un producto. ¿Y ahora qué hacemos con él?
Podemos dejarlo en una esquina de la bodega —una solución bastante utilizada aunque probablemente no aparezca en ningún manual de logística—.
Podemos mandarlo a disposición final.
Pero también podemos reutilizarlo, repararlo, remanufacturarlo, reciclar sus materiales, redistribuirlo o recuperar parte de su valor.
Y ahí la conversación cambia.
Ya no estamos solamente hablando de cómo hacer regresar algo. Estamos preguntándonos cómo mantener productos, componentes y materiales dentro de un ciclo de valor durante el mayor tiempo posible.
Ese es otro problema. Y necesita otra mirada.
Una mueve hacia atrás y la otra diseña un ciclo.
La logística inversa gestiona principalmente el retorno.
La logística circular busca gestionar el ciclo.
Nuestra presentación de Logística Circular ya lo señalaba expresamente hace años: “Logística Inversa NO es lo mismo que Logística Circular, es una parte de este”.
La Carta de Navegación Logística lo muestra de una forma simple: mientras el flujo inverso regresa desde los clientes hacia etapas anteriores de la cadena, la logística circular extiende la mirada sobre el conjunto del ciclo y sus posibilidades de recuperación de valor.
Por eso, hacer volver algo no lo convierte automáticamente en circular.
Pensemos en un neumático.
Un neumático termina su vida útil. Lo retiramos desde el lugar donde fue utilizado y lo transportamos hacia un centro de recepción. Eso es logística inversa.
Pero después podemos inspeccionarlo, clasificarlo y decidir qué hacer. Podría reutilizarse cuando corresponda, recaucharse, transformarse, valorizar sus materiales o finalmente terminar en disposición.
Cuando diseñamos y coordinamos esos flujos buscando conservar el valor de productos y materiales, comenzamos a hablar de una lógica circular.
Los materiales de deLogística sobre Ley REP y Logística Circular ya planteaban como desafíos la trazabilidad desde el origen, centros de consolidación, redistribución de stocks, remanufactura, reutilización, reciclaje, disposición final y logística colaborativa.
La Ley REP también refuerza la necesidad de organizar flujos, responsabilidades, trazabilidad, recolección y valorización. Lo que hace algunos años podía parecer una conversación académica tiene hoy implicancias operacionales, económicas, ambientales y regulatorias.
Volvamos al “Típico Mono”.
Quizás la forma más deLogística de entenderlo sea volver a lo simple.
Nuestra Carta de Navegación dice que la logística operacional tiene tres componentes fundamentales:
Transporte + Control de Existencias + Logística Inversa
Mientras la logística estratégica busca cumplir la promesa al cliente en:
Calidad + Cantidad + Oportunidad
Entonces la circularidad no reemplaza esos conceptos. Los necesita.
Porque para circular también tenemos que transportar. Tenemos que almacenar. Tenemos que controlar inventarios. Tenemos que conocer físicamente dónde está cada producto o residuo. Tenemos que tener información.
Y, sobre todo, debemos mantener lo lógico y lo físico en paralelo.
De poco sirve que nuestro sistema diga que recuperamos 1.000 unidades si físicamente aparecen 800. La circularidad también necesita logística.
¿Dónde está entonces la verdadera diferencia?.
Logística inversa: ¿Cómo hacemos volver el producto?
Logística circular: ¿Cómo hacemos para que, después de volver —o incluso antes de que tenga que volver—, el producto, componente o material permanezca el mayor tiempo posible generando valor?
Una se preocupa principalmente del retorno. La otra del ciclo.
Una puede terminar en disposición final. La otra intenta, siempre que técnica, económica y ambientalmente corresponda, evitar que ese sea el destino.
Y una necesita de la otra.
Pero cuidado con otra confusión.
Logística circular tampoco es solamente reciclaje.
Si diseñamos un tremendo sistema para recoger productos, moverlos cientos de kilómetros, almacenarlos y finalmente reciclarlos, probablemente tenemos una operación de recuperación.
Pero la circularidad comienza mucho antes.
Comienza preguntándonos si necesitábamos generar ese residuo. Si podíamos rediseñar. Reutilizar. Reparar. Remanufacturar. Redistribuir. Compartir recursos. Y recién después reciclar.
Los materiales originales de deLogística sobre Logística Circular ya hablaban de repensar, rediseñar, reutilizar, reparar, remanufacturar, reciclar y recuperar.
Esa diferencia sigue siendo fundamental.
Finalmente, hagámonos una nueva pregunta.
En logística nos acostumbramos durante décadas a preguntar: ¿Cómo llevo el producto al cliente?
Después aprendimos a preguntar: ¿Cómo lo traigo de vuelta?
Hoy probablemente necesitamos agregar una tercera:
¿Cómo hacemos para que ese producto, sus componentes o sus materiales nunca dejen innecesariamente de generar valor?
Ahí probablemente comienza la logística circular.
No se trata solamente de colocar flechas verdes en una presentación ni de cambiar palabras para que nuestra empresa parezca más sustentable.
Se trata de rediseñar flujos. De coordinar empresas. De integrar transporte, inventarios, información, clientes, productores, gestores, recicladores y Estado. De medir. De trazar.
Y, como siempre decimos en deLogística, de hacer que lo lógico y lo físico vayan en paralelo.
Porque traer un producto de vuelta es logística inversa.
Conseguir que vuelva a generar valor es comenzar a hacerlo circular.
Y aunque estén profundamente relacionadas, definitivamente no son lo mismo.
Rodrigo Rojas Toledo
para deLogística
Referencias y antecedentes deLogística
• “Lo más ingrato de la venta, la devolución (logística inversa)”. deLogística. Registro de Propiedad Intelectual N° 234.711. deLogística
• Equipo deLogística. “Logística inversa, cuando los clientes no te quieren”. deLogística.
• Rojas Toledo, Rodrigo. “Logística Inversa en la Ley REP”. Conferencia Santiago, 20 de diciembre de 2018.
• “Logística Circular”. Obra literaria inscrita en el Registro de Propiedad Intelectual N° 308.106, 4 de septiembre de 2019.
• “Introducción a la Carta de Navegación Logística”. Registro de Propiedad Intelectual N° 234.711.
• Ley N° 20.920, marco para la gestión de residuos, responsabilidad extendida del productor y fomento al reciclaje (Ley REP), Chile.