Revista

5 Cualidades del Líder de Logística.

El verdadero desafío de la prevención: proteger vidas frente al consumo de sustancias sin perder el criterio organizacional.

Diversidad e inclusión en Chile: cuando cumplir la ley no cambia la cultura.

Simplemente, la ruta más importante.

El líder que las personas necesitan.

El verdadero desafío de la sala cuna universal, proteger sin generar nuevos sesgos de contratación.

Cuando el liderazgo falla, la estrategia también.

Nueva política ferroviaria para Chile.

La última milla, donde ganamos o perdemos al cliente.

Más terreno menos farándula, las claves de proyectos logísticos exitosos.

Los mitos que se derrumban frente a la nueva crisis laboral en Chile.

La importancia de la demanda en la carta de navegación logística.

Calidad, Cantidad y Oportunidad.

Transportistas, socios estratégicos win-win.

Ética profesional, más allá del compliance.

Tengo una profunda admiración y esperanza en las futuras generaciones, niñas y niños con valores e ideales que van más allá que sacarse una foto de perfil para una red social o mostrando títulos para sentirse validados por sus iguales; sino comprometidos e involucrados en las causas que los representan y conmueven, así ganen o pierden pues su actuar no es transaccional, sino emocional. Esta fuerza bien encauzada puede ser prodigiosa, sin embargo, podría provocar serios conflictos si no se encauza de buena forma.

Ver a niñas desde temprana edad abogando por sus derechos es lindo, sin embargo, también es preocupante, por ejemplo, si analizamos   la imagen de una niña de 5 o 7 años con un cartel que significa "luchar por mis derechos” no la estaremos predisponiendo a la guerra y a la competición para validarse frente a un mundo que parece una amenaza. 

Las niñas deben sentirse niñas e identificarse con eso, no vivir procesos de manera adulta siendo niñas o adoctrinarlas  predisponiéndolas a los hechos, sino más bien educarlas y otorgarles  herramientas socioemocionales para que en su completa libertad  de acción, decidan  quienes  quieren  ser, para así no imponer que sean una  Barbie, Princesa, Mujer Líder o una guerrillera que no deja  títeres con cabeza, porque volvemos a caer en los sesgos inconscientes que nos determinan y limitan, pero que por sobre todas las cosas, hacen mucho daño a una sociedad que evidencia síntomas de  poca tolerancia,  discriminación, falta de   inclusión y violencia.

La trampa del éxito siempre ha existido, antiguamente se asignaba una connotación relevante a hombres que poseían características  y cualidades de Liderazgo sin considerar en aquella época  que no todo líder es un buen líder y que no todo liderazgo produce buenos resultados. 

Hoy esta trampa se ve reflejada también en mujeres, debido a que  no todas las mujeres están orientadas a la competición,  administración de personas o grupos económicos o dirigir un Estado, tampoco esas ansias locas por querer figurar a cualquier costo para demostrar quienes son y qué es lo que han hecho para que así el mundo las valide y  reconozcan.

La sobre exposición de la vida pública afecta la vida privada y el costo de estar en primera línea ha sobre exigido a las mujeres a tal punto en tener que demostrar que son capaces en todo de hacer todo y ser impecables líderes, bellas y exitosas a tal punto  de olvidarse de ser mujeres, simplemente mujeres comunes y corrientes, porque a eso no le asignamos un valor, lo devaluamos, devaluamos el ser madres porque eso nos resta,  complica la existencia y la supervivencia pues significa no ser competitivas, rechazamos  ser comunes y querer desempeñar oficios porque nadie quiere algo común sino excepcional y en esa trampa las mujeres terminan sintiéndose poco realizadas así estén repletas de éxitos, ya que enfocaron su vida por completo al logro para sentirse validadas, respetadas y amadas. 

 La conciliación y la valoración de nuestra propia naturaleza es lo que nos llevará a sentir respeto por quienes somos, y no la sobreexposición desmedida por gritar  más fuerte para  obtener  mayores resultados, pues de esa forma podrian obtener mayores espacios de participación y representatividad , sin embargo,  si esas  personas que llegan a dichas posiciones no son las idóneas,  tampoco existirá validación y los resultados a esa gestión no serán óptimos, por eso a veces el silencio y los hechos son el mejor discurso que podemos tener.

Hago un llamado a las mujeres indistintamente de su edad que valore el hecho de ser mujer, sin tener la necesidad imperiosa de ser reconocida como líder para ser y sentirse una gran mujer. 

No hay que educar para el éxito, hay que educar para la vida. 

Camila Zarzar 

Directora WGi

*imagen referencial de Shutterstock

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